Empresas: los ojos puestos en los bonos verdes

Los bonos verdes son títulos de crédito emitidos por entidades públicas o privadas. La principal diferencia respecto a otros valores negociables es que los fondos se destinan exclusivamente a financiar o refinanciar, en parte o en su totalidad, proyectos medioambientales, ya sean nuevos o existentes. Iniciativas de este tipo pueden abogar por causas sociales.

En 2007, los fondos de pensiones suecos pretendían invertir en proyectos relacionados al medioambiente y al no encontrar la manera de financiarlos, acercaron esta inquietud a la Tesorería del Banco Mundial. Meses más tarde, esta entidad emitía el primer Bono Verde (Green Bond) inaugurando así una nueva forma de conectar a los inversionistas que apuestan por iniciativas medioambientales y los creadores de estas ideas. Este primer instrumento sirvió de modelo para el mercado actual que ya lleva más de una década en constante desarrollo.

Los bonos verdes son títulos de crédito emitidos por entidades públicas o privadas. La principal diferencia respecto a otros valores negociables es que los fondos se destinan exclusivamente a financiar o refinanciar, en parte o en su totalidad, proyectos medioambientales, ya sean nuevos o existentes. Iniciativas de este tipo pueden abogar por causas sociales. Cuando se conjugan causas medioambientales y sociales los bonos se denominan bonos sostenibles o sustentables.  

Un mercado en crecimiento

El mercado de los bonos verdes juega un papel relevante en la financiación de proyectos medioambientales en busca de un mundo más sustentable. En 2018, se emitieron a nivel global 167.000 millones de dólares americanos en estos instrumentos. Lo relevante de esta cifra es que hace diez años prácticamente no existían. 

Entre enero y noviembre de 2019, las emisiones globales de bonos verdes superaron los 200.0000 millones de dólares americanos marcando un nuevo récord, según Climate Bonds Initiative (por sus siglas en inglés CBI). Este organismo pronostica que a fines de este año se alcanzarán los 250.000 millones de dólares americanos y además estima que en 2030 los proyectos relacionados con el cambio climático demandarán una inversión de aproximadamente 90 billones de dólares americanos.

Son varios los factores que contribuyen al boom de este mercado en alza. Uno de ellos es una mayor participación de nuevos emisores corporativos en Europa, América y Asia. El mercado de bonos verdes experimenta, desde hace unos años, un crecimiento exponencial. 

Entre las empresas que se posicionan como líderes en estas inversiones se encuentran las compañías de servicios públicos y financieros, pero también hay otras industrias que, poco a poco, se suman a esta tendencia.

De lado de la demanda, año a año, aumenta el interés en estos activos por parte de inversores institucionales de todas partes del mundo. 

¿Cuáles son los beneficios para las empresas? 

Aunque muchas, y cada vez más, compañías idean e implementan sus propias iniciativas de desarrollo sostenible como parte de sus acciones corporativas y su cultura empresarial, invertir en proyectos ajenos les otorga una mayor credibilidad y autenticidad.

A través de la emisión de bonos verdes, las organizaciones logran ampliar sus inversiones, marcar su diferencial con los competidores y demás jugadores del sector además de mejorar su imagen y reputación.

Según la firma de consultoría y asesoría PwC la emisión de bonos verdes  “se consolida como la mejor alternativa de financiación para empresas que incorporan la sostenibilidad dentro de su estrategia corporativa“. La consultora sostiene también que  estos bonos “generan una diversificación de las inversiones, capturando nuevas oportunidades de negocio al aprovechar la creciente demanda como así también la atracción de capital de largo plazo”. En algunos casos, la emisión de bonos verdes es más económica que la de los convencionales, según se pudo observar en colocaciones multitramo. Precisamente en las inversiones que lanzan dos o tres colocaciones a distintos plazos a la vez y el bono que llevaba el sello verde se vendió en términos relativos más baratos.

Normativas y acuerdos

Los bonos verdes posibilitan una nueva forma de financiamiento para aquellos interesados en colaborar con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), las metas planteadas por el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París en pos de mitigar los efectos del calentamiento global y fomentar una mayor responsabilidad ambiental y social, como lo dispone el Pacto Global de las Naciones Unidas.

Los bonos verdes se alinean con los estándares oficiales de los Principios de Bonos Verdes (Green Bond Principles, GBP por sus siglas en inglés) de la Asociación Internacional de Mercado de Capitales (International Capital Market Association – ICMA). Estos estándares se actualizaron en la tercera Junta General Anual celebrada en París (Francia) en junio de 2018 y promueven la integridad del mercado, a través de la confianza, la publicidad y el reporte de informes. Por todo lo expuesto, las emisiones de bonos verdes deben proporcionar una oportunidad de inversión con credenciales medioambientales transparentes

Según establecen los GBP, un bono recibe la certificación “verde” si se dirige a una o varias categorías relacionadas con la preservación del medioambiente, entre ellas, la gestión sostenible de los recursos naturales y el uso de la tierra, la reducción de las emisiones atmosféricas, el control de los gases de efecto invernadero, la actividad forestal sostenible (junto con la forestación y la reforestación), la restauración de paisajes naturales y la conservación de la biodiversidad. Estos propósitos, son los mismos que Green Bond Meter (GBM) persigue. 

La Comisión Nacional de Valores (CNV) en marzo de 2019 presentó en Argentina los lineamientos para la emisión del panel de bonos verdes, sociales y sustentables (SVS) en el mercado nacional, con el objetivo de atraer inversores y facilitar su desarrollo local. Con asistencia de las Naciones Unidas y la Iniciativa de Bonos Climáticos (Climate Bonds Initiative – CBI, por sus siglas en inglés), la entidad realizó una guía de consulta pública en la cual, detalla la instrumentación de fondos comunes de inversión y fideicomisos financieros dedicados a la inversión en estos activos.

De esta manera, el país se sumó a promover las finanzas verdes, por medio de Bolsas y Mercados Argentinos S.A (BYMA).

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La propuesta de GreenBond Meter (GBM)

Los efectos que derivan del progresivo cambio climático y sus consecuencias mundiales a nivel económico, social y ambiental motivaron a GBM a crear una solución para contrarrestar su impacto. 

La iniciativa de GreenBond Meter (GBM) te invita a recuperar el patrimonio natural al salvar de la deforestación 1 metro cuadrado de biósfera, es decir, un metro cuadrado de tierra virgen en la selva paranaense de la provincia de Misiones (Argentina). El objetivo mayor de esta iniciativa es alcanzar el millón de hectáreas de sumideros de carbono en al menos diez lugares del planeta. Actualmente cuenta con su primer predio de 25.000 hectáreas bautizado como GS1, localizado en la selva paranaense de la provincia de Misiones (Argentina).

¿Cómo?

Recuperar el patrimonio natural es posible mediante la adquisición del token virtual GreenBond Meter Coin (GBM Coin), emitido por Heimdall Technologies OÜ (Estonia) con licencia de la Unidad de Inteligencia Financiera (FIU por sus siglas en inglés) otorgada por dicho gobierno. GBM Coin es la primera criptomoneda respaldada por la preservación, conservación y restauración del capital natural en la paridad 1 GBM / 1M2.

Nideport S.A (Uruguay) emitirá cada año un GBM bono (un bono de carbono), por el cual el tenedor de GBM coin y otros usuarios, no solo podrán realizar un aporte a la conservación de esta zona natural, sino que también podrán obtener una recompensa económica y acceder al canje preferencial de compra exclusiva para usuarios registrados en plataforma de la empresa, con un 50% de descuento en el bono, entre otros beneficios.

Es así posible preservar el medioambiente y obtener una recompensa económica a cambio. GBM es una iniciativa ecológica-tecnológica que busca redefinir el modo en el que se conciben los negocios y el cuidado del entorno natural, democratizando el acceso al mercado de bonos de carbono como medio sustentable de proteger el planeta.  

Queda aún un largo camino por recorrer, pero la necesidad de actuar con la urgencia que impone el cambio climático y el compromiso de los inversionistas en hacer negocios mientras cuidan el planeta propician que este mercado se expanda cada vez más.


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